[Crónica] Visita a Girona_Pedro Montesinos

El pasado sábado 14 de noviembre nos encontramos Iago, Ricardo (una incorporación al grupo: bienvenido!) y yo mismo, en el tren a Girona con la intención de hacer un paseo por la ciudad. En un día poco otoñal (soleado, sin viento… anticiclónico) nos dedicamos a recorrer diferentes espacios de la ciudad en los que pudimos grabar desde los gritos y voces del mercado ambulante en el parque de la Devesa, algunos de los puentes que cruzan el Onyas a su paso por el casco urbano, La Rambla de la Libertad, las calles de la judería o las campanas de la catedral. En suma, una jornada intensa de escucha y grabación, pero también de convivencia e intercambio de perspectivas, de maneras de hacer y sentir los sonidos que escuchamos a nuestro alrededor.

Poco después de las 10:30, Iago, Ricardo y yo mismo, nos encontramos con nuestros anfitriones. Marc y Byron tenían compromisos profesionales y no pudimos contar con sus aportaciones (seguiremos buscando la ocasión), así que Montse y Miquel nos hicieron de guías por las calles de la ciudad.

Paseo por el mercado ambulante de la Devesa

Tras comentar las diferentes posibilidades que ofrece Girona en una mañana de sábado, optamos por encaminar nuestros pasos (y nuestros oídos y micros) hacia el mercado ambulante que se instala cada martes y cada sábado en el parque de la Devesa. Allí, entre los inmensos plataneros que conforman esta imponente arboleda, Miquel nos comentó que se trata de unos 2.500 ejemplares, la mayoría de los cuales fueron plantados alrededor de 1.850; que es el parque urbano más grande “dels Països Catalans” o que está considerado Parque Artístico Nacional; datos que conviene conocer cuando te adentras en este particular entorno.

Entramos por el lado oeste, por la Fira de Girona, y pronto empezamos a escuchar los motores de los generadores que alimentan de corriente eléctrica las paradas. Los primeros puestos, dedicados ropa, juguetes, pequeños aparatos electrónicos y otros objetos, no estaban muy concurridos, por lo se que se podía pasear entre la gente sin apreturas. El suelo de grava fina y arena también se hacía presente en unos pasos sí y en otros no, al arrastrar los carros de la compra…

Llegamos al final y nos paseamos por la zona de frutas, verduras, paradas de fiambre… comida en general. En esos momentos ya había quien había iniciado sus grabaciones pero también había quien todavía tenía el equipo en la mochila (como yo). Después de ver frustrada mi grabación de lluvia de hojas (la Devesa es un lugar ideal por la cantidad de plataneras que hay, no había más que mirar las acumulaciones de hojas en el suelo, pero no había ni rastro del aire que soltara las hojas de las ramas), me decidí a darme un paseo por el mercado, desde la zona de comida hacia la de ropa, en dirección al río, y grabarlo.

Mercado

Serpenteando entre puentes

Cuando todos habíamos terminado nuestra grabaciones, nos dirigimos hacia el punto de información que hay junto al Pont de Sant Feliu, por donde cruzamos, una vez conseguido el mapa turístico de la ciudad (para identificar por dónde nos movíamos). Al otro lado del río (Plaza de Sant Feliu), optamos por serpentear por los puentes que hay hacia la Rambla de la Llibertat. Salimos de la zona vieja por el Pont d’En Gómez, volvimos a entra por el Pont de Sant Agustí, y seguimos por el Carrer de l’ Argenteria hasta el Pont de les Peixateres Velles o Pont d’Eiffel (autor de esa estructura característica).

Allí me entretuve en tratar de realizar alguna grabación con micros de contacto (al ser un puente de hierro pensaba que se notarían vibraciones interesantes, pero no fue así). No sé si porque el puente, además del hierro de su estructura, tiene unas maderas transversalmente que absorben parte de las vibraciones o qué, el caso es que mis intentos no fueron fructíferos y opté por hacer una grabación con micros aéreos desde la parte exterior, cruzando el puente, hacia el interior de la ciudad, por la Rambla de la Libertat; hasta el Pont de Pedra. En esta zona,punto de encuentro habitual de lo gerundenses (como nos comentó Miquel), hay restaurantes y bares con terrazas, tiendas y habitualmente es un lugar muy concurrido por paseantes y clientes que aprovechan este lugar recogido para charlar, tomar algo o hacer algunas compras.

Pont _Eiffel

Por la Judería apareció Gerard

A la altura del Pont de Pedra nos dirigimos, por la Plaça del Vi y el Carrer dels Ciutadans, a la zona más característica de la ciudad: La Judería o barrio judío. Mientras caminábamos tuvimos una grata sorpresa: Gerard (otro participante en las salidas) había venido a nuestro encuentro… y vaya si nos encontró.

Las calles en esta parte de la ciudad son estrechas y empinadas (como el Carrer de la Força, por el que subimos) y algunas callejuelas, medio escondidas y con arcos y escalinatas, se adentran entre las casas; lo que acaba configurando una trama intrincada y retorcida, propia de estos barrios. Siguiendo por por el Carrera de La Froça llegamos a desembocar en la plaza de la Catedral, a los pies de la escalera de acceso al imponente monumento que domina esta colina, en la que está enclavada la ciudad histórica.

Judería_calle

A los pies de la catedral decidimos buscar un lugar para comer y, tras un par de intentos fallidos, optamos por un bar situado en la Plaça de Sant Pere. Entre bocado y bocado, trago y trago, nos dio tiempo a comentar algunos de los sonidos que habíamos escuchado, a apuntalar los flecos de la participación en Recorreguts Sonors 2015 y a intercambiar opiniones en relación a cuestiones como el contenido semántico de los sonidos o las próximas actividades a realizar por el Grupo.

A los pies de la Muralla

Al dejar el bar nos encaminamos a los pies de la muralla que nos disponíamos a conocer (al menos en mi caso). Entramos por el acceso que hay en el Carrer de Pedret y, tras caminar por la misma muralla unos metros, lo que nos permitió contemplar una vista espectacular de la parte de atrás de la catedral, fuimos a para a los jardines que hay detrás del Monestir de Sant Pere de Galligants.

Parque_muralla

Al continuar mi camino me encontré con Gerard que andaba escuchando un petirrojo que parecía no tener ninguna miedo a la presencia humana. Su trino, potente y lleno de requiebros y gorjeos, nos llamó poderosamente la atención hasta el punto de llegar a pensar que su canto lo dirigía hacia nosotros. Esperé a que acabase la grabación, y seguimos juntos el camino. Un camino que nos alejó del resto del grupo y nos llevó, en una suerte de inacabable persecución (infructuosa, por cierto) detrás de nuestros compañeros.

No grabé nada más en todo el recorrido de la muralla y cuando, al llegar a la Plaça Jacint Verdaguer i Santalól, comprobamos que nadie nos esperaba, comprendimos que habíamos cogido un camino diferente al resto y que tendríamos que buscarlos. No hizo falta porque Montse me llamó en esos instantes, mientras guardaba el equipo en la mochila, y quedamos en el Pont de Pedra (muy cerca de donde estábamos) para, una vez finalizadas las últimas grabaciones, volver a la estación de tren y dejar Girona, de camino a Barcelona.

 

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Esta entrada fue publicada el 2 diciembre, 2015 por en Sin categoría.
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